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Ensalada de fruta y menta

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La ensalada de fruta y menta es una receta especialmente pensada para aquellos momentos que quieras evitar el mal aliento: ya sea porque te acompaña una persona especial, tienes una entrevista de trabajo o, simplemente, te incomoda notar que después de comer tu aliento huele mal.

Esta receta es ideal para conseguir un aliento agradable. Es muy fácil de preparar y, además, muy fresquita. En verano, te sentará de maravilla como entrante. Aunque, si lo prefieres, puedes servirla como postre en cualquier época del año.

Su combinación de sabores… dejará boquiabiertos a todos tus invitados. ¡Y además, muy, muy fresquitos! ¡Anímate y pruébala!

¿Qué necesitas?

– 600 g de fruta variada: sandía, pera, kiwi, plátano, ciruela, cereza y frambuesas.
– Azúcar
– Zumo de una naranja natural
– Zumo de 1/2 limón
– Unas hojas de menta

¿Cómo prepararla?

Son solo 4 pasos. Vamos allá:

1. Pela y trocea la fruta en dados pequeños. Retira las semillas cuando sea necesario. Y algunas frutas, como la ciruela o las cerezas, puedes usarlas incluso sin pelar. Eso sí, asegúrate de limpiarlas bien.

2. Echa la fruta troceada en un bol y agrégale los dos zumos, el de naranja y el de limón. Echa azúcar a tu gusto y mézclalo todo bien.

3. Por último, añade las frambuesas y coloca algunas hojas de menta para que la ensalada coja sabor mentolado. Déjalo macerar alrededor de 2 horas.

4. A continuación, ya puede servirse en recipientes individuales o copas. Y si lo prefieres, decora cada ración con algunas hojas de menta.

Y a comer… ¡Que aproveche!

El tratamiento científico

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La halitosis se define como el conjunto de olores desagradables u ofensivos que provienen de la cavidad oral. Se conoce que en el 90% de los casos el origen de este mal olor está en la boca. En el 10% restante se relaciona principalmente con patologías otorrinolaringológicas y, en un mínimo porcentaje, con otras enfermedades sistémicas.

La halitosis de origen oral, en un 60% de los casos, está asociada con algún tipo de patlogía periodontal, principalmente gingivitis y periodontitis. El mal olor procedente de la cavidad oral se debe al metabolismo proteico de las bacterias, localizadas principalmente en el dorso de la lengua, en el surco gingival y en la bolsa periodontal, que producen compuestos sulfurados volátiles mal olientes.

Cuando se detecte cualquier indicio, se recomienda acudir rápidamente a la clínica dental. El profesional del área odontológica será el encargado de poner en práctica el protocolo clínico a seguir para un tratamiento científico de la halitosis. Éste se centrará, desde un primer momento, en corregir cualquier patología oral presente: caries abiertas, prótesis fijas y obturaciones desbordantes, gingivitis (limpieza y pulido dental profesional) y periodontitis mediante raspado y alisado radicular.

Además, esta práctica deberá ir acompañada de unas pautas de higiene oral (que incluirán desde instrucciones de cepillado y de limpieza de los espacios interdentales con seda dental o con cepillos intedentales, hasta el uso de un raspador lingual dos veces al día).

Tras una completa evaluación de la historia médica, bucal y de la halitosis mediante un cuestionario y de realizar una exploración oral y lingual, el profesional realizará una evaluación organoléptica del olor desprendido o una detección de los compuestos sulfurados volátiles mediante el uso de aparatología específica (Halimeter u Oral ChromaTM).

Una vez identificada la existencia del problema, es cuando se pone en marcha el tratamiento científico propiamente dicho. Este estará orientado a reducir la presencia de bacterias y sustratos por medios mecánicos (mejorando la limpieza bucal y lingual con cepillos y sedas dentales) y químicos (con colutorios específicos).

El uso de un colutorio específico dos veces al día, en forma de gargarismos, alcanzará la parte posterior del dorso lingual reduciendo los recuentos bacterianos y neutralizando la volatilización de los gases malolientes.

Una vez minimizado el problema, se puede pasar a un régimen de enjuagues diarios (únicamente por la noche). Esta fase del tratamiento será la de mantenimiento que servirá para prevenir la reaparición del problema.